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La casa del viento

La casa del vientoLa casa del viento empieza con una tragedia, la muerte de un ser querido, y con un destino, la Toscana. Pero, sobre todo, con un encuentro, el de Madeline Moretti con una  misteriosa casa, oculta en un paraje idílico, que esconde tras sus derruidos muros un pasado cargado de sentimientos encontrados y búsquedas personales. Tras El laberinto de la rosa, Titania Hardie vuelve a mezclar amor y misterio en su última novela, con el escenario de Italia como trasfondo de toda la novela.

Tras la muerte de su prometido, Madeline Moretti decide dejar atrás su San Francisco natal y viajar hasta la Toscana, la tierra que, siglos atrás, vio nacer a su familia. Su fortuito encuentro con una casa medio derruida, a la que los lugareños llaman la Casa del viento, vinculará de forma irremediable la vida de Madeline con la de una de sus antepasadas, Mia, una joven cuya historia también está conectada a la casa y que oculta tras de sí más de un ministerio pasado.

La narración del argumento se desarrolla a través de dos protagonistas, Madeline y Mia, intercalando las historias de ambas, sus sentimientos y sus pensamientos, con un eje conductor principal, el amor, y con la Casa del viento como escenario esencial. A pesar de los siete siglos que las separan, Titania Hardie construye la historia de ambas de tal forma que los acontecimientos que viven en sus respectivas épocas mantienen un constante paralelismo que se mezcla y se separa hasta formar un hilo conductor perfectamente entretejido.

La interesante mezcla de romance e intriga que Hardie crea en La casa del viento asegura la atención del lector la mayor parte del tiempo, aunque el desarrollo de los acontecimientos no sea, precisamente, rápido. De hecho, la novela peca en algunos momentos de exceso de detallismo y largas descripciones que ralentizan, en consecuencia, el ritmo general del libro. Este fallo desaparece por completo en las últimas 100 páginas de la novela que se vuelven una absoluta sucesión de acontecimientos en los que las vidas de las dos protagonistas estarán en juego. Aun así, Hardie podría haber prescindido perfectamente de, al menos, la mitad de las páginas de la novela sin que con ello se perdiese la esencia de la historia.

Aunque ambas protagonistas mantienen el mismo peso dentro del ahora, es Madeline la que consigue desarrollar una mayor profundidad y riqueza como personaje. Tal vez por eso la historia de Mia no consigue atrapar con la misma fuerza que la de su descendiente, resultando demasiado enrevesada e idealizado en más de un capítulo. Esto no impide, sin embargo, que el lector disfrute al máximo con el retrato que la escritora australiana hace de sus diferentes personalidades, tan diferentes como parecidas.

Una novela que reflexiona sobre la importancia del amor verdadero en el presente y también en el pasado, pero que, sobre todo, sabe jugar con el paralelismo histórico para mostrar al lector las dos caras de una misma moneda.

2 comentarios :

Es un aburrimiento.
Pasas páginas y paginas con la sensación de q no pasa nada.

Es un aburrimiento.
Pasas páginas y paginas con la sensación de q no pasa nada.

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