martes

La casa de Riverton

La casa de RivertonLa casa de Riverton no tardó demasiado en convertirse en un best-seller a pesar de ser la novela debut de una autora desconocida por aquel entonces, Kate Morton. El éxito de este libro propició el encumbramiento de su escritora y de la propia novela como uno de los superventas más absolutos de los últimos años. Y es que esta historia que reconstruye la época posterior a la Gran Guerra con una trama cargada de intriga y glamour aristocrático, consigue su propósito inicial sin dificultades: evitar que el lector se separe de sus páginas hasta el punto y final.

El misterioso suicidio del poeta R.S. Hunter durante una fiesta de la alta sociedad es el punto de partida que Ursula Ryan, una joven directora de cine, pretende utilizar como base para su nueva película. En su intento por reconstruir el fallecimiento de este prometedor aristócrata la llevará a ponerse en contacto con Grace Bradley, una anciana de 98 años que ha escondido durante demasiado tiempo el misterio de una muerte que esconde tras de sí toda una historia de amor, promesas incumplidas y tragedias.

A modo de Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez, el lector se enfrenta a los acontecimientos de forma inversa, narrados por la propia Grace, que reconstruye, a partir de sus recuerdos, toda la trama que se esconde tras el suicidio de Hunter. Esta particular disposición argumental consigue desde el primer momento despertar el interés del lector, incitándole a seguir leyendo para conocer mejor las razones que se ocultan tras la muerte del poeta y que sólo la narradora parece conocer.

Pero al margen de esto, La casa de Riverton tiene además dos atractivos principales, razones, por otro lado, de su apabullante éxito. El primero de ellos es su brillante ambientación espacial. Morton es capaz de reconstruir, no sólo la convulsa y compleja época de la Primera Guerra Mundial, con todas sus contradicciones sociales y acontecimientos políticos, sino también consigue plasmar, de forma aún más perfecta, el universo propio y único de la aristocracia en una época en la que la alta sociedad mantenía todo el esplendor y el glamour de décadas pasadas.

El segundo de los atractivos que encierra La casa de Riverton es el particular retrato de la propia Grace ofrece de las clases sociales del momento. Criados y señores aparecen ante el lector con todas sus contradicciones, utilizando de base el esclarecimiento de las causas del suicidio de Hunter para mostrar las rivalidades ocultas que mantenían entre ellos. El abanico de personajes se convierte así en un cuidadoso en retrato de seres y caracteres, ricos y pobres, que representan a esa sociedad de entreguerras en todo su esplendor.

La casa de Riverton es una novela que no deja de recordarnos el ambiente de lujo y personajes que ya vimos en Downton Abbey, la serie de televisión escrita por Julian Fellowes, con la que la obra de Morton mantiene una clara similitud. Al igual que ésta, el lector se encuentra con una historia centrada en los conflictos entre los personajes y la recreación ambiental e histórica como principales baluartes, pero incorporando el misterio y el suspense propio de una novela negra como aliciente adicional y diferencial.

Por desgracia, La casa de Riverton tiene una pequeña mácula en su impecable historia de amor y misterio. Morton consigue mantener la intriga con mano firme durante toda la novela, conduciendo al lector por caminos inesperados y giros argumentales imprevistos que consiguen crear un efecto de desconcierto en más de una ocasión. Sin embargo, los acontecimientos que la autora utiliza para cerrar la historia resultan demasiado predecibles, siendo imposible no echar en falta alguna sorpresa final que mantenga el listón interpuesto a lo largo de toda la obra. Un declive narrativo que deja un cierto sabor amargo cuando se termina de leer la última página pero que, a pesar de todo, no consigue deslucir el resto de la trama.

0 comentarios :

Publicar un comentario