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La caída de los gigantes

La caída de los gigantesAcompañada por una campaña publicitaria que parecía preparada para un cantante de moda más que para un escritor, y avalada con un lanzamiento mundial simultáneo, La caída de los gigantes llegó a las librerías a lo grande, rodeada de bombo y platillo. Y, a pesar de que el listón de las expectativas era muy alto, la última novela de Ken Follet cumple con las expectativas, demostrando que el escritor británico sigue siendo un valor seguro dentro del sector.

La caída de los gigantes es muy diferente y, al mismo tiempo, parecida a las novelas precedentes de Ken Follet. Distinta puesto que se aleja del contexto medieval en el que el escritor inglés nos sumergió con Los pilares de la tierra y con Un mundo sin fin, pero parecida puesto que juega con las mismas virtudes que sus predecesoras, estilo ágil, un gran número de personaje y el marco único de la Gran Guerra.

Ubicada en plena primera Guerra Mundial, la trama de La caída de los gigantes traslada al lector a principios del siglo XX, a los albores del conflicto que cambió la historia, para, a partir de aquí, recuperar los acontecimientos que desembocaron en el enfrentamiento armado y los sucesos que transformaron las vidas de cuantos estuvieron implicados en él.

Al igual que ya vimos en Los pilares de la tierra, Follet utiliza en La caída de los gigantes un amplio abanico de personajes, contrapuestos entre sí y complementarios al mismo tiempo, a través de los cuales profundiza en las diferentes visiones de la guerra y en las consecuencias personales de ésta. Desde un joven minero galés pasando por la amante de un alto aristócrata hasta un exiliado ruso que huye a Estados Unidos para proteger su vida. Un elenco rico que convierte la historia en una sucesión de narraciones personales que se suceden entre sí con naturalidad y manejo narrativo.

Pero, a pesar de que los protagonistas de La caída de los gigantes ascienden a más de cinco, Follet es capaz de implantarlos en la mente de los lectores desde los primeros compases de la novela gracias a los rasgos únicos y característicos con los que dota a cada uno de ellos y que acaban por convertirlos en personajes únicos e inolvidables. Aún así, el quinteto protagonista no consigue superar el exceso de contemporaneidad del que adolecen en algunos momentos. Sus comportamientos resultan más actuales de lo que deberían ser, actuando, en ocasiones, como seres sacados del siglo XXI que han sido introducidos de forma artificial en el escenario de la Primera Guerra Mundial.

Si algo destaca en La caída de los gigantes es la capacidad única de Follet para atrapar a sus lectores y evitar que ninguno de ellos huya de la red narrativa que urde a su alrededor nada más empezar la novela. La trama absorbe y los personajes, a pesar de sus defectos, convencen. Dos motivos más que suficientes para dejar a cualquiera anclado sin esfuerzo a esta voluminosa novela de más de 1000 páginas que termina mucho antes de lo que quisiéramos.

Follet consigue su propósito en La caída de los gigantes. Utiliza al máximo sus dotes de autor superventas para evitar desilusiones entre sus partidarios y situar su última novela muy cerca del éxito editorial que supusieron sus novelas precedentes. La caída de los gigantes es, sin duda, otro best-seller al más puro estilo Ken Follet.

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