martes

Juntos

Estamos cansados de vampiros. El efecto Crepúsculo ha hecho que las editoriales no dejen de preparar cientos de primos hermanos de la historia de Stephenie Meyer hasta atestar las estanterías de personajes con colmillos. Por eso cuando en el universo de la literatura juvenil aparece una estrella diferente, original y bien construida como Juntos de Ally Condie no podemos menos que agradecer en silencio la mano del editor que ha decido dejar de lado, de una vez por todas, a los vampiros y permitir que los lectores se deleiten con nuevos aires.

Recuperando la línea futurista de Los juegos del hambre de Suzanne Collins pero, sobre todo, de la novela Traición de Scott Westerfeld, Juntos sitúa al lector en una utópica sociedad cargada de tecnología y carente de sentimientos en la que todo está mecanizado. Incluso el amor. A través de sistemas computerizados, los lazos entre personas se crean de forma artificial, sin espacio alguno para que afloren emociones de ningún tipo.

Pero, a veces, en este mundo controlado por los microchips y los cables, aparecen personas que intentan contradecir las reglas y salirse de lo que dictan las normas. La trama de la novela de Ally Condie se basa en una de ellas. Cassia, la protagonista de Juntos se enamora de quien no la corresponde, Ky, en cuanto ve una fotografía suya, y sus sentimientos por él le harán cambiar todo en lo que creía y la vida que las autoridades habían preparado para ella junto a su “pareja ideal”, Xander.

Dejando al margen el argumento que, de por sí, es sencillamente brillante, lleno de giros dramáticos y pensado adrede para atrapar al lector y asegurarse de que no va a escapar, los personajes son otra de las joyas de Juntos. Tanto Cassia como Ky son dos figuras que atrapan al lector desde las primeras páginas y no tardan en ganarse su simpatía. Condie les dota a ambos de una personalidad fresca y joven pero sin caer en la inmadurez y la inconsistencia tan propia de los personajes de la literatura juvenil.

El resto de figuras están menos definidas que Cassia y Ky pero tampoco pecan de superficialidad, por suerte. A pesar de su cierto carácter estereotipado, la autora consigue enmascarar sus rasgos comunes de forma adecuada, confiriéndoles un carácter relativamente particular a cada uno que aportan más originalidad a la novela. Aún así, se echa en falta que un personaje como Xander, que al principio parece tener una importancia radical en el libro, quede fácilmente eclipsado y se convierta en un mero fantasma que pulula por el argumento sin demasiada consistencia.

El estilo narrativo de Ally Condie decepciona un poco en las primeras páginas por su excesiva lentitud en la exposición de los acontecimientos iniciales, que se ralentizan de forma exagerada llegando incluso a cansar. Sin embargo, la autora consigue solucionar este pequeño parón inaugural y, a partir del primer tercio de la novela, el ritmo se vuelve trepidante, sin descansos para que el lector repose siquiera.

La mezcla de personajes atractivos, trama interesante y cadencia acelerada convierte a Juntos de Ally Condie en una lectura atractiva y del todo recomendable que, por fin, consigue superar la avalancha vampírica de la que empezaba a resentirse la literatura juvenil.

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