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HIVE: Escuela de malhechores

HIVE: Escuela de  malhechoresLas novelas juveniles están pobladas de protagonistas con tintes heroicos y buenas intenciones y villanos que aparecen como antagonistas, apenas como la sombra de los “buenos” de la novela. Mark Walden rompe en HIVE: Escuela de  malhechores con estos viejos convencionalismos al utilizar a los tradicionales malvados como los personajes centrales de una novela con aires de ciencia-ficción y aventuras que tiene como escenario una escuela pensada para convertir a jóvenes estudiantes en genios del mal.

Otto Malpense no es un adolescente cualquiera. Su habilidad intelectual así como su capacidad para salirse siempre con la suya, a pesar de lo descabellado de sus planes, le convierten en el estudiante perfecto para la secreta y oculta escuela HIVE, una academia creada para educar, sí, pero también para enseñar a sus alumnos cómo deben ser los villanos del mañana.

Pero cuando Otto es secuestrado y llevado a este particular colegio sólo para ver cómo su vida pasa a ser controlada por las crueles manos del doctor Nero,su intelecto dejará al margen los planes desatinados que antes ocupaban todos sus quehaceres para aliarse con sus compañeros y escapar de una escuela de la que, hasta entonces, nadie había conseguido huir.

La trama de HIVE mantiene un ritmo de fuertes altibajos, con partes cargadas de tensión que generan un tropel de sucesos frenéticos, y otras tantas marcadas por un ritmo más lento que consiguen dar unos capítulos de respiro entre tanta acción. Tal vez por esta combinación de altos y bajos, Walden consigue mantener la atención del lector a lo largo de toda la obra, sin caer, en ningún momento, en el aburrimiento ni tampoco en el sobre-exceso de acontecimientos.

A pesar de ser el protagonista de HIVE, Otto no es el único personaje estrella de la novela. Sus compañeros de aventuras, Wing, Laura y Shelby, asi como el resto de estudiantes de la Academia, todos ellos genios adolescentes capturados también por el doctor Nero, mantienen una presencia predominante dentro de la trama, desarrollando cada uno una personalidad propia y única que convierte a HIVE en un rico abanico de personajes bien construidos y, sobre todo, muy diferentes entre sí.

Lo mejor de esta novela es lo más obvio que tiene: su originalidad. Pocos libros actuales son tratados desde una perspectiva tan diferente como la de los villanos, adentrándose en el entramado que se esconde tras sus maldades y mostrando una perspectiva inversa a la más habitual. La novela de Walden nos permite presenciar lo que habitualmente no aparece en los libros, aquello que se esconden tras los brillantes planes de los héroes y el fracaso de sus antagonistas. Pero también nos muestra que detrás de los villanos se esconden personajes como Otto que se enfrenta a las mismas dificultades que sus homólogos “bondadosos”.

La presencia de maquinarias heredadas de la ciencia ficción aportan además un componente futurista y divertido a la trama, combinándose con los personajes de una forma muy parecida a lo que ya encontramos en El juego de Ender de Orson Scott Card pero, a diferencia de ésta, HIVE mantiene una conexión más cercana con la narrativa juvenil, otorgando más importancia a los problemas de los personajes que al propio contexto que les rodea.

Sólo por eso, HIVE merece las horas de lectura que requiere, sólo para disfrutar de este original entramado de personajes y de acontecimientos en el que el mundo de los buenos y de los malos parece haber dado un vuelco radical que resulta de lo más atractivo.

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