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Flores y sombras

Flores y sombrasAntes de empezar la crítica de Flores y sombras he de confesar algo. Las cinco novelas de Los cuentos de los Otori que consagraron a Lian Hearn hace diez años, tienen un lugar preferente en mi estantería. La calidad de esta pentalogía es, según mi humilde opinión, incuestionable y sitúa un listón muy alto para cualquier obra que salga de las manos de la misma autora. Aún así, he de reconocer que Flores y sombras ha conseguido cumplir las difíciles expectativas previstas de forma satisfactoria. A pesar de los nexos claros con sus predecesoras, aporta un trama más adulta, con un mayor realismo, y una protagonista interesante con la que empatizas aunque te empeñes en ignorarla. Otro best seller con el sello de Lian Hearn asegurado.

Hace poco más de un mes comentábamos en Krítica la novela La cortesana y el samurai de Lesley Downer, una obra histórica de la que destacamos su fascinante historia y, sobre todo, su interesante y poco habitual contexto, centrado en los años finales del siglo XIX japonés. Ahora, volvemos a encontrarnos con una novela de temática muy similar pero que aporta una visión opuesta del mismo conflicto. Flores y sombras de Lian Hearn retrata las vivencias de los vencedores de la guerra civil nipona a través de los ojos de una joven que ve como su vida se desmorona ante el estallido de un conflicto que acabaría por cambiar, no sólo sus creencias, sino también todo el país del sol naciente para siempre.

En una época de sangre y guerra, en el que la ilustre casta de los samurai empieza a oxidarse, sin cabida en la nueva sociedad japonesa, Tsuru, una joven educada en las férreas tradiciones ancestrales, se verá inmersa sin quererlo en un remolino de intrigas políticas, rebeliones y luchas generacionales que la llevarán desde la tranquilidad de su hogar hasta el mismo campo de batalla. Una vuelta de tuerca más al exotismo asiático que Lian Hearn ya fue capaz de construir con sus anteriores libros pero, esta vez, aportando una base realista y unos personajes extraídos de la historia que nos acercan el mundo oriental en todo su esplendor.

La reconstrucción magistral que la autora realiza del Japón de finales del siglo XIX aporta un trasfondo a la novela que sólo puede salir de una cuidada investigación. Las costumbres, tradiciones, e incluso los sucesos políticos y sociales, se adaptan a la historia real con bastante acierto, y la sencillez con la que Hearn acerca todo este contexto al lector, sin abrumarle con detalles, es también una consideración muy destacable. El único pero que se podía puntualizar en este sentido son los vocablos específicos de la cultura nipona que la escritora incorpora muchas veces dando por hecho que el lector los conocen, algo que resulta un tanto negativo para la comprensión total de la obra.

La personalidad de la protagonista central del libro, Tsuru, evoluciona acertadamente a lo largo de la obra, desde una joven sumisa e indecisa que sola es capaz de seguir las directrices impuestas desde los sectores masculinos de su familia hasta convertirse en una mujer decidida que no duda en unirse a las tropas para ayudar a los rebeldes, en un intento por acabar con el régimen Tokugawa. Este cambio personal se deslinda a largo de todo el desarrollo argumental, en paralelo con los propios acontecimientos, lo que ofrece una mayor riqueza progresiva al conjunto de la novela.

La propia figura de la protagonista posee dentro de la trama una proyección creciente en cuanto a su importancia y conforme su personalidad evoluciona y va madurando, su peso dentro de la historia aumenta de forma proporcional. En los primeros compases de la obra, Tsuru es apenas un fantasma que se ve vapuleado por los acontecimientos, a pesar de su buena construcción narrativa. Pero, al final, todo, absolutamente todo, gira alrededor de ella y los sucesos se mueven al compás de sus acciones. Una progresión interesante que demuestra que Hearn sabe cómo construir una buena obra basada en un personaje como centro de la trama.

En definitiva, Flores y sombras es una novela que sintetiza todo lo bueno de los Los cuentos de los Otori aportando un mayor realismo y un carácter más maduro que asegurará a los lectores unas muy buenas horas de entretenimiento garantizado.

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