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Everlost

Everlost El inicio de Everlost se parece más al final de una novela que al principio. Allie y Nick viajan con sus padres en un coche camino de la boda de uno de sus primos. En menos de dos páginas, nuestros recién aparecidos protagonistas sufren un aparatoso accidente y mueren en el acto. Mientras se encaminan hacia la luz, su trayecto se desvía y los dos hermanos acaban en un mundo paralelo, a medio camino entre la vida y la muerte, conocido como Everlost donde tendrán que aprender a sobrevivir a los diferentes peligros y misterios que les rodean.

Sí, no se parece en nada a los arranques más habituales en la literatura juvenil pero, precisamente por esto, este libro resulta aún más llamativo. Neal Shusterman mezcla rasgos característicos de la literatura gótica y, sobre todo, de los relatos de misterio y fantasmas, para construir una novela diferente sobre la vida y la muerte, en la que el más allá es sólo el principio de una segunda existencia con sus propias reglas y peligros.

El primer capítulo de Everlost es, sencillamente, excepcional, uno de esos arranques que te dejan impresionado y queriendo saber cuando apenas llevas dos páginas leídas. Luego, a partir de ahí, la trama se vuelve menos rápida y más descriptiva aunque, por suerte, Shusterman nunca llega a perder esa chispa inicial, gracias a su particular habilidad para dosificar los momentos cumbre y la tensión dentro de la novela.

Lo mejor que tiene Everlost es la originalidad que rodea todo el argumento y el mundo en el que aparecen Allie y Nick. Shusterman construye con minuciosidad su pequeño universo de fantasmas, incorporando detalles escalofriantes y tiernos por igual, que conseguirán transportarnos a este escenario como si formáramos parte de él. Se aprecia a la perfección la labor imaginativa que el escritor norteamericano ha desarrollado en esta novela para construir de la nada un mas allá atrayente y muy diferente de lo que vimos en sus anteriores obras.

La mayor virtud de los dos protagonistas de Everlost es su capacidad evolutiva, que se aprecia sobre todo en el personaje de Nick. Aunque es una de las figuras centrales de la obra desde el comienzo de la trama, el hermano de Allie se introduce en el argumento con la etiqueta de protagonista inconsistente bien grabada en la frente y consigue terminarla, contra todo pronóstico, como el personaje más complejo y profundo de toda la novela, gracias a la perfecta evolución que Shusterman prepara para él conforme la trama va avanzando.

Pero, por desgracia, no todos los personajes de Everlost experimentan un enriquecimiento progresivo tan destacado como el de Nick. Mary es una buena muestra de ello. A diferencia de lo que ocurre con el protagonista de la novela, Shusterman no consigue dotarla de todo el atractivo y consistencia que podría tener. Se queda a medio camino entre lo superficial y lo complejo, a pesar de que potencialmente es una figura que podría haber dado mucho de sí. Tampoco se logra enmascarar lo suficiente al villano de la novela como para que el lector se lleve una sorpresa cuando finalmente se desvela quién es y más de uno no tardará demasiado en sospechar de su identidad en cuanto aparece en la trama.

Aún así, solo por la interesante visión que Shusterman nos ofrece sobre los tradicionales relatos de fantasmas y sobre el tema de la muerte, Everlost merece una oportunidad que no nos hará arrepentirnos. Habrá que comprobar si su segunda parte mantiene el listón interpuesto por esta novela.

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