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EspecialesTras la vibrante conclusión de Perfección, Scott Westerfeld parece no estar dispuesto a dar un respiro a sus lectores y seguidores. Tally y los suyos vuelven a deleitarnos con esta aventura a medio camino entre la distopía y la ciencia-ficción que, en esta tercera entrega, se vuelve más futurista que sus predecesoras, aunque con ello no pierda su marcado carácter romántico. Amor, traiciones y belleza protagonizan esta obra que nos sigue recordando que las apariencias no son nunca lo más importante.

La tercera novela de la saga Traición empieza justo donde concluyó Perfección, con Tally despertando de la operación que la ha convertido en un miembro más de los especiales, un grupo de perfectos situados a medio camino entre robots futuristas y máquinas de guerra. Micro chips, huesos irrompibles y cuchillas en los dedos forman parte ahora del físico de la protagonista de esta particular serie, transformada ahora en un arma perfecta, que no dudará en unirse a sus enemigos para acabar con los que fueron sus antiguos aliados.

La serie de Traición siempre se ha caracterizado por la interesante mezcla de temas, dramas y personajes que Westerfeld ha conseguido desarrollar en todas sus novelas. Pero, haciendo honor a la verdad, el nivel de originalidad que se alcanza en Especiales está muy por encima de sus predecesoras. Y ya no sólo por el drástico cambio que experimenta Tally sino también por cómo el escritor norteamericano mezcla y combina diferentes géneros literarios con total naturalidad. Ciencia-ficción, romance, distopía, drama, fantasía. Algunos de los temas y recursos que ya vimos en Traición y en Perfección pero también algunos nuevos que se entremezclan en Especiales hasta formar una argamasa difícil de catalogar pero que resulta aún más atrayente y divertida que sus predecesoras.

Tampoco es muy habitual encontrar en una novela juvenil a una protagonista que acaba absorbida por los villanos de la historia hasta formar parte de ellos pero en Especiales este interesante giro es la base de toda la trama y lo que la aporta una dosis de interés extra. En la novela que nos ocupa, ser la protagonista no es sinónimo de bondad, precisamente. Lo que no ha cambiado en esta obra es la forma única que tiene Westerfeld para disponer los acontecimientos dentro de la trama, de tal manera que cada nuevo giro en el argumento resulta inesperado por completo y consigue despertar la sorpresa del lector cada dos por tres.

A diferencia de lo que ocurría en las novelas precedentes, en Especiales, la personalidad de Tally no deja de evolucionar. Unas veces nos recuerda a la niña inocente que nos acompañó en Traición. Otras, en cambio, tan sólo vemos a la chica frívola y superficial de Perfección. Westerfeld consigue crear en Especiales un personaje que cambia de forma constante, desde la bondad hasta la más pura maldad y viceversa. Y aunque esto convierte la novela en una obra más dinámica y compleja, lo cierto es que también dificulta la identificación de la protagonista con el lector, que no termina de estar seguro de si está del lado de Tally o en su contra.

Los personajes que se fueron incorporando a la saga siguen muy presentes en Especiales, sobre todo, los dos amores de Tally, Zane y David., y su inseparable mejor amiga, Shay. Pero, a diferencia de la protagonista, estas figuras no presentan una evolución narrativa tan drástica ya que sus diferentes personalidades cambian y se vuelven más complejas pero no de la forma en que lo hace la de Tally.

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