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El lector de cadáveres

El lector de cadáveresLa China imperial cautiva a Occidente. Esta es una realidad que cada vez parece más cierta. La sensualidad y el exotismo que mantiene la época más tradicional del gigante asiático acapara cada vez más la literatura. Antonio Garrido ha sido el último en incorporarse a esta tendencia con El lector de cadáveres una novela ambientada en el siglo XIII en la que nos trasladamos a la China más ancestral a través de un personaje real que revolucionó la sociedad del momento: Cí Song, el primer forense de la historia que, a través de sus vivencias, nos muestra el lado más honrado de la justicia.

Hay personas cuyas vidas ocupan páginas y páginas pero que suponen tan sólo una lista de experiencias que acaban por aburrir hasta al más paciente de los lectores. Otras, en cambio, poseen tanta fuerza, tantas aventuras y desventuras, que acaparan la atención de cualquiera. Éste es el caso de El lector de cadáveres una novela que recupera la vida de Cí Song, un interesante personaje con una existencia poblada de sinsabores y de continuas luchas por cambiar el mundo y conseguir sus sueños.

La trama es en sí una mezcla de diferentes géneros, todo ello aderezado con una cuidada documentación que reconstruye la época medieval con una fidelidad asombrosa. El proceso de consecución de datos llevado a cabo por Garrido que le llevó desde la Embajada china en Madrid hasta el Museo de Historia Natural de Nueva York se percibe en cada párrafo del texto, consiguiendo una reconstrucción no sólo de tradiciones ancestrales sino también de edificios inexistentes actualmente, vestuario, personajes reales, etc.

Gracias a la combinación de géneros, el argumento de El lector de cadáveres integra con acierto lo mejor de las novelas de época con lo más intrigante de la literatura negra, lo que hace que el libro asegure entretenimiento para una gran diversidad del público. Los amantes de las aventuras históricas encontrarán en esta novela una ambientación única y el atractivo de la China milenaria. Y los seguidores de las novelas de suspense disfrutarán, sobre todo en la segunda parte del libro, de una historia al más puro estilo Agatha Christie.

El protagonista indiscutible de El lector de cadáveres es por supuesto, Cí Song que narra en primera persona toda la obra, desde su infancia en el seno de una humilde familia hasta su llegada a la cúspide social como forense imperial. No obstante, a pesar de su importancia en el conjunto de la novela, su caracterización no resulta demasiado convincente. Plano, carente por completo de evolución progresiva y aquejado de una excesiva idealización, su personalidad bondadosa acaba convertida en una exagerada honradez que no termina de ser realista.

Pero el protagonista no es el único personaje que sufre de falta de profundidad en El lector de cadáveres. De hecho, excepto contadas figuras narrativas, todo el elenco de la obra resulta demasiado superficial y trivial, lo que supone una pequeña mácula en la valoración final del libro. Cierto es, sin embargo, que la fuerza de la trama acaba por ocultar este traspiés en la caracterización de los personajes haciendo que el lector disfrute hasta la última página de un argumento que solo puede recibir elogios.

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