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El experimento

El experimentoUna clínica cerrada al público, un pasado escalofriante que se esconde entre sus paredes y dos estudiantes que buscan respuestas imposibles. Estos son los tres ingredientes básicos que Sebastián Fitzek utiliza en su última novela, El experimento, una obra de terror que juega con las emociones fuertes y los momentos de tensión para sumergir a los lectores en una trama escalofriante que recupera lo mejor del género.

El experimento posee todos los componentes para levantar el cuero cabelludo de todos aquellos lectores que se atrevan a adentrarse en sus páginas. La turbulenta y oscura historia de una clínica psiquiátrica medio abandonada es la excusa principal que utiliza Fitzek para acercarnos una trama con toques de literatura negra en la que un asesino en serie llamado el Destructor de almas sembrará el caos más espeluznante en este particular entorno. En el centro de los acontecimientos se encuentran dos estudiantes de psicología que se verán inmersos en una cadena de asesinatos atroces en los que ellos mismos acabaran también implicados.

El principal acierto de El experimento es, sin duda, la capacidad de Fitzek para sembrar el terror en cada párrafo de la novela. Su destreza para manejar la tensión y dominar las emociones del lector, la misma por la que sus obras se han convertido en auténticos best-seller psicológicos, se convierte en el auténtico pilar fundamental de la novela. A pesar de que El experimento posee una trama que consigue interesar por su carácter misterioso y por lo llamativo de su historia, es realmente el estilo personal del autor el que consigue arrancar al libro todo el atractivo que posee.

Un estilo que recuerda en gran medida a otros autores del sector de la talla de John Katzenbach y, sobre todo, a Stephen King con los que Fitzek mantiene una cierta similitud en cuanto a estética narrativa y también en el manejo de los altibajos argumentales, pero de los que el escritor alemán consigue desligarse aportando un toque más dramático y realista a su escritura.

Por supuesto, en una novela de esas características los personajes también poseen una gran importancia, y tanto Lydia, Patrick y Caspar, que protagonizan la obra, así como el asesino que se dedica a causar el terror en el libro, aparecen como figuras narrativas muy bien caracterizadas y construidas. Gracias, precisamente a esto, la credibilidad de la trama se mantiene en un alto nivel y el lector conecta tanto con los acontecimientos como con los personajes sin demasiados esfuerzos.

La combinación del estilo personal del autor unido a una trama  que sabe explotar al máximo los acontecimientos que le integran y la presencia de unos personajes convincentes, son las bases suficientes que ha necesitado Fitzek para convertir El experimento en una obra imprescindible dentro del sector del psicothriller que sólo debería quedar fuera de las estanterías de los lectores más aprensivos.

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