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Danza de dragones

Danza de dragonesComo muchos otros seguidores del género de fantasía, siempre he considerado que Canción de hielo y fuego era de lo mejorcito entre lo mejor. Y, tras haber concluido las más de 1000 páginas de Danza de dragones, aún sigo defendiendo esta premisa. Cierto es, sin embargo, que el quinto libro de la saga no llega al nivel de acción frenética que dominó Juego de Tronos o Tormenta de espadas pero aún así mantiene con entereza toda la brillantez narrativa que nos cuativó cuando cayó en nuestras manos, allá por 1996, el primer libro de esta serie; cuando todavía el nombre de George R.R. Martin era desconocido.

Aún así, mientras "engullía" cada página, y los, nada desdeñables, 46 euros que cuesta este libro, he tenido la impresión de que la relación que mantienen Festín de cuervos y Danza de dragones es excesiva. La trama no avanza mucho más allá de lo que ya vimos en el cuarto libro y, aunque los personajes a los que echamos en falta en la anterior novela regresan, su presencia no aporta un giro significativo a la historia. Ningún interrogante se resuelve y todo se mantiene en un aparente status quo que no nos lleva a un punto argumental claro. Se aprecia, tal vez demasiado, que la idea primaria de Martin era la realización de cinco novelas y no siete, y que, para dar paso a dos obras que no estaban previstas de antemano, era necesario dilatar los acontecimientos todo lo posible. Un fallo muy similar en el que han ido cayendo otras series de éxito en las que se veía a la lengua que lo único que querían los autores era alargar lo máximo posible las novelas que les habían encumbrado en la fama.


Tampoco la conclusión de la novela acaba por resultar convincente. Después de páginas y páginas en las que la trama se mantiene con un ritmo lento, Martin nos conduce hasta una conclusión apresurada en exceso que no cierra ninguno de los hilos argumentales. Si bien es cierto que en una novela que forma parte de una saga larga se espera que se mantengan abiertas algunas puertas, se echa en falta que se concluya, al menos, alguna de ellas para ofrecer al lector un final más sólido y concretado.


Aún así, Martin conserva magistralmente esa mezcla de maldad y bondad que caracteriza a todos los personajes de Canción de hielo y fuego. El caso más claro, tal vez, es el de Cersei que, aunque sea uno de los personajes más detestados de la saga por su personalidad ladina, lo cierto es que en Danza de dragones empezamos ya a entrever ese lado más bondadoso, que nos hace, en más de una ocasión, apiadarnos de ella.

Lo que sí es cierto es que el talento de George R.R. Martin y la calidad literaria de sus obras continúan siendo muy superiores a la mayoría de las novelas del género de fantasía. Su estilo narrativo tan personal se mantiene intacto, con sus impecables diálogos y sus trasfondos psicológicos perfectamente construidos. Al igual que la profundidad y meticulosidad que rodean a cada uno de sus personajes. En defintiva, Danza de dragones es una obra muy recomendable, que mantiene el listón de sus predecesoras y que enamorará a los seguidores de la saga, a pesar de que sea necesaria más paciencia para sobrellevar las largas descripciones y el desarrollo pausado de los acontecimientos.

4 comentarios :

¡Me gustó! Por desgracia para los que somos fans de George Martin mucho de lo que se dice en esta críticia es verdad.

Este libro es lento, lentísimo. Nada que ver con Juego de tronos y Tormenta. Es incluso peor que Festín

Buena crítica. Yo creo que voy a ser incapaz de terminarme Danza... Es demasiado lento.

Pues vaya, yo tenía ganas de leermelo pero si es tan lento paso

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