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Cinder

CinderParece que las adaptaciones de los clásicos están de moda. A la versión cinematográfica de La bella y la bestia que vimos en Beastly, con un irreconocible Alex Pettyfer como protagonista, se ha unido, más recientemente, una nueva versión de Blancanieves con Julia Roberts como rostro visible. Con todos estos antecedentes, la literatura juvenil no ha tardado en unirse a esta tendencia gracias a la aparición de Cinder, una novela con reminiscencias del cuento de Cenicienta, que recupera este clásico para adaptarlo a un universo de ciencia-ficción con unos personajes únicos y muy diferentes de los habituales en esta historia. Una propuesta literaria que deslumbra por su originalidad y por la calidad con la que está escrita.

En Nuevo Pekín, los humanos cohabitan con los robots en una delicada armonía. La convivencia entre ellos no acaba de resultar equilibrada y los resquemores que se dejan sentir a cada instante. En este delicado equilibrio de razas, Cinder, una ciborg que no termina de encontrar su lugar en la ciudad, vive marcada por el desprecio de su madrastra, Adri, que, a pesar de los buenos sentimientos de su hija adoptiva, no ve en ella nada más que una sirvienta. Sólo el encuentro fortuito con Kai, el príncipe heredero de la Comunidad Oriental, consiguierá arrancar a Cinder de su monótona vida, aunque su amor encontrará más de un obstáculo en su camino.

Con poco más de cuatro meses transcurridos de este 2012, Cinder aparece ya como una de las propuestas literarias más interesantes y diferentes de este año. A pesar de que muchos lectores pueden ver en esta novela un intento reiterado de aprovechar la naciente moda de las adaptaciones, lo cierto es que la obra de Marissa Meyer es una propuesta sorprendente que combina un cuento clásico conocido por todos con un claro toque de ciencia ficción hasta formar una combinación excepcional, única, que conseguirá sorprender incluso a los más escépticos.

La ambientación de Cinder es uno de las razones fundamentales por la que esta novela no tarda en desligarse de sus compañeras de estantería. Nuevo Pekín es una ciudad futurista que acaba superando su mera función de trasfondo narrativo para alzarse como un telón novelesco convincente y llamativo. Meyer juega con las ambientaciones de aire de ciberpunk para adentrar al lector en un mundo diferente, parecido al nuestro en algunos aspectos, pero que realmente llega a sorprender por la perfecta conjunción que forma con la trama.

Los personajes son también otro de los pilares esenciales de Cinder. La protagonista es la imagen perfecta de la Cenicienta clásica, pero Meyer consigue dotarla de una personalidad muy propia, más decidida que la mayoría de las versiones de este clásico, y que mantiene al mismo tiempo la esencia de la figura original. Su evolución, desde una paria social hasta la líder de la resistencia imprime en la protagonista un mayor dinamismo y profundidad que hace de ella un personaje inolvidable.

Por lo demás, el resto del elenco mantiene los clichés del cuento tradicional casi intactos. Adri, la madrastra-antagonista, mantiene el carácter esperado, malvada y mezquina. Y Kai, el príncipe azul, también conserva su papel de enamorado perfecto. Sin embargo, otros personajes, los menos, desarrollan una imagen muy diferente de la clásica como es el caso de Peony que deja de ser una de las dos hermanastra malvadas para ocupar el lugar de amiga inseparable de la protagonista.

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