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Bajo la hiedra

Bajo la hiedraConsiderada por muchos como la heredera de El nombre del viento de Patrick Rothfuss y elevada a la categoría de mejor novela fantástica del año, Bajo la hiedra de Elspeth Cooper es una novela que merece, de sobra, todas las alabanzas que hasta ahora ha despertado entre los lectores y la crítica. Ambientada en un mundo fantástico, y protagonizada por un joven acusado de brujería, esta obra es, sin duda, una de las revelaciones más destacadas del año 2012.

La brujería no es bien recibida en Dremen y el castigo por ello es la hoguera. Gair es uno de los pocos magos que siguen con vida en la ciudad pero la falta de control que tiene sobre sus poderes hace que las autoridades no tarden en fijar en él su objetivo. Tras ser encarcelado y juzgado, la sentencia del tribunal le condena a morir entre las llamas. Sin embargo, la intervención del preceptor Ansel consigue salvar su vida en el último momento. Expulsado de la ciudad y marcado para siempre con una señal en la mano, Gair tendrá que aprender a vivir solo, lejos de todo lo que ha conocido, y también a controlar unos poderes tan excepcionales como peligrosos.

Curiosamente y, a pesar de que Bajo la hiedra es una novela fantástica, Cooper consigue imprimir en los acontecimientos un nivel de realismo sorprendente. Dejando a un lado el papel que posee la magia, la historia de Gair no cae, en ningún momento, en falsos idealismos o en acontecimientos imposibles. Todo se hilvana sin perder el contacto con la realidad, de tal forma que el lector acaba con la grata sensación de que todo lo que ocurre es perfectamente coherente.

La presencia de la magia, de una tierra fantástica y de un carismático personaje, hace que Bajo la hiedra recuerde de forma irremediable a El nombre del viento de Patrick Rothfuss. Pero, a pesar de que ambas novelas tienen evidentes puntos en común, el libro de Cooper posee un desarrollo de los acontecimientos mucho más directo, prescindiendo de detalles secundarios y conduciendo al lector directamente a los acontecimientos más destacados. Al margen quedan los hechos pasados y las digresiones de tipo reflexivo que tanta importancia tenían en El nombre del viento. Bajo la hiedra va directamente al grano, sin rodeos. 

Los personajes tampoco decepcionan en la novela de Cooper. Gair evoluciona y cambia, pasando de ser un niño que ve de repente como toda su vida se viene abajo, hasta transformarse en una persona decidida y con capacidad para enfrentarse a todos los acontecimientos con los que se va topando desde que es expulsado de Dremen. Pero Gair no es el único personaje que destaca en Bajo la hiedra puesto que el resto del elenco posee también una destacable profundidad. Dotados de una historia propia y de unos rasgos diferenciales, con virtudes personales y defectos, así como características físicas y psicológicas, los personajes que acompañan a Gair en su aventura no quedan condenados en ningún momento a las sombras del protagonista sino que consiguen desarrollar una presencia correcta dentro del argumento.

Como toda primera parte en una trilogía, el final de Bajo la hiedra está marcado por una conclusión parcial. Cooper cierra algunos de los hilos argumentales que se desarrollan dentro en la novela pero no todos, lo que deja más de una puerta abierta para la llegada de una segunda parte muy pronto. Algo que, por otro lado, supone más una bendición que una lacra ya que tras el excepcional debut que supone Bajo la hiedra, uno se queda con las ganas de que Cooper nos siga deleitando aún más con la historia de Gair.

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