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Aguas oscuras

Aguas oscurasHombres lobo y un barco mítico como el Titanic. Parece una mezcla extraña y casi imposible pero Claudia Gray ha decidido basar en esta mezcla explosiva su última obra, Aguas oscuras. La sucesora literaria de la saga Medianoche, es una novela cargada de intriga y romanticismo que aprovecha el escenario único del hundimiento más famoso de la historia para presentarnos a unos personajes sorprendentes que consiguen, a lo largo de la novela, desprenderse de sus estereotipos iniciales y sorprender al lector.

Pocos se han atrevido a resucitar al Titanic. Y aun menos lo han conseguido con éxito suficiente como para que el resurgimiento del trasatlántico resultara creíble. Claudia Gray ha sido una de las escasas valientes que se ha atrevido a semejante reto con un resultado más que satisfactorio, tal y como demuestra su última novela, Aguas oscuras.

Tess, una joven sirvienta que, en contra de los tradicionalismo de la época, busca una nueva vida en América, se enbarca en el Titanic al servicio de la caprichosa Lady Regina. Pero su aventura a bordo del lujoso buque no tarda en empezar cuando se topa con un grupo de misteriosos individuos que parecen esconder más de lo que parece. La atención de Tess pronto se verá atraída hacia uno de estos desconocidos, Alec, que, el igual que sus compañeros de travesía, encierra demasiados misterios, a pesar de su irresistible atractivo.

Si hiciera falta una sola palabra para describir el argumento de Aguas oscuras esa sería, sin lugar a dudas, misterio. Verdades veladas y acontecimientos cargados de tensión se convertirán en la base de esta novela que juega con las emociones fuertes y los acertijos argumentales para atrapar al lector e incitarle a seguir leyendo.

Una trama cargada de misterio en la que no faltan, por supuesto, el componente sobrenatural personificado en Alex y sus amigos que, bajo sus apariencias inofensivas, ocultan el pelaje y la fiereza de los hombres lobo. Siguiendo la influencia, principalmente, de Temblor de Maggie Stiefvater, Gray abandona los vampiros de su anterior saga para abordar otra de las figuras de la tradición literaria de terror que más están de actualidad ahora, demostrando que sabe dominar las modas en cualquiera de sus novelas.

Tess y Alec, los dos protagonistas centrales de Aguas oscuras, representan, en los primeros compases de la obra, unos papeles un tanto estereotipados. Ella, como joven rebelde que lucha por encontrar una nueva vida en EE.UU. Él, un hombre lobo cansado de su condición débil y humano. ¿Un recuerdo lejano al dúo Bella/Edward de Crepúsculo? Tal vez. Pero lo cierto es que tanto Tess como Alec desarrollan, a diferencia de la pareja protagonista de la novela de Stephenie Meyer, una evolución progresiva que consigue romper con los comportamientos pronosticados de ambas figuras de forma paulatina y las desliga, finalmente, de los estereotipos iniciales. Lo que espera el lector que haga Tess resulta previsible al principio pero, al final, el personaje se comporta con suficiente complejidad como para escaparse de lo previsto.

Claudia Gray ha conseguido con Aguas oscuras una novela bien construida, con unos personajes muy evolutivos y una trama que juega con el misterio y los componentes sobrenaturales para desligarse de la actual tendencia hacia las distopías literarias que dominan la literatura juvenil.

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