La templanza de María Dueñas

Nada hacía suponer a Mauro Larrea que la fortuna que levantó tras años de tesón y arrojo se le derrumbaría con un estrepitoso revés.

Revival de Stephen King

Octubre de 1962. En una pequeña localidad de Nueva Inglaterra la sombra de un hombre se cierne sobre un niño que juega ensimismado con sus soldaditos.

El amante japonés de Isabel Allende

La historia de amor entre la joven Alma Belasco y el jardinero japonés Ichimei conduce al lector por un recorrido a través de diversos escenarios.

Grey de E. L. James

E.L. James nos ofrece una nueva perspectiva de la historia de amor que ya ha seducido a millones de lectores en todo el mundo, contada ahora en primera persona por Christian Grey.

Ve y pon un centinela de Harper Lee

Originalmente la novela fue escrita a mediados de los años 50, y presentada a sus editores antes de Matar a un ruiseñor. El manuscrito permaneció oculto hasta su descubrimiento a finales de 2014.

jueves

Reseña: María Magdalena de Margaret George

María Magdalena se caracterizó desde sus primeros años por su deseo de conocimiento, así como por sus visiones. Su encuentro con un joven profeta, Jesús, la ayudó a encontrar un sentido a su propia vida. María pasó a formar parte del círculo más cercano de Jesús, contribuyendo activamente a la forja de una nueva fe, no sin grandes sacrificios personales. Su elección, sin embargo, le obligó a renunciar a su marido y a su hija, un sacrificio que despertó toda clase de rumores que han llegado hasta nuestros días.

¿Qué nos ha gustado? 
- Saliendo victoriosa: María Magdalena es, sin duda, la novela más arriesgada de todas las que ha escrito Margaret George hasta la fecha pues se adentra en un personaje y en una época histórica complicada por las controversias que suscita. Aún así, tenemos que reconocer que la autora sale bastante bien del aprieto. La narración de los acontecimientos es muy correcta, respetuosa con los datos que se conocen y cuidadosa con las lagunas que la historia nos ha dejado. Un libro que demuestra que George no tiene miedo a arriesgar y que se le da muy bien hacerlo.
- El pasado convertido en presente: la reconstrucción histórica de María Magdalena es casi perfecta. En su justa medida, con los detalles trabajados al milímetro pero sin que resulten excesivos ni aburridos. Algo parecido a lo que ya vimos en Memorias de Cleopatra. Especialmente destacada es la imagen que George da de la mujer en la sociedad judía de la época y las costumbres que rodean a los personajes, marcadas por las restricciones.
- Sin que te enteres: al igual que nos pasó con Isabel I, María Magdalena es una novela extensa que, sin embargo, pasa en un suspiro. No se hace para nada densa ni tampoco tendremos momentos de aburrimiento. Una lectura tan dinámica y entretenida como sus antecesoras.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Desiguales: en Memorias de Cleopatra nos sentimos totalmente atraídos por la protagonista gracias a su carisma y a la fuerza que desprendía. Sin embargo, no hemos sentido esta conexión con María Magdalena, tal vez porque George no le da la misma humanidad que a su antecesora. Cleopatra tropezó y se equivocaba; era humana, en definitiva. María Magdalena, en cambio, es demasiado super woman algunas veces, capaz de imponerse a cualquiera con un simple chasquido de dedos.

martes

Reseña: La huella del mal de Manuel Ríos San Martín

Durante una visita escolar a la excavación arqueológica de Atapuerca, un chico de catorce años descubre que una de las reproducciones humanas que imitan los enterramientos de los homínidos de hace miles de años es, en realidad, el cuerpo de una chica muerta. La joven parece haber sido colocada con una simbología ritual, y todas las pistas apuntan a un macabro homicidio similar al ocurrido seis años atrás en otro yacimiento en Asturias. En el pueblo se desata la inquietud. Demasiados detalles recuerdan el caso anterior, por lo que el juez piensa en reunir de nuevo a los policías que se hicieron cargo entonces: Silvia Guzmán, inspectora de la UDEV, y Daniel Velarde, un expolicía dedicado ahora a la seguridad privada.

¿Qué nos ha gustado? 
- Entre asesinatos anda el juego: La huella del mal es una novela negra de las buenas, de esas que te enganchan desde las primeras páginas y te arrastran sin piedad por la historia. En este sentido, Manuel Ríos San Martín ha logrado con creces su objetivo y nos regala una novela totalmente adictiva que no podremos dejar ni un segundo de lo bien armado que está todo.
- Descubriendo lo desconocido: el hecho de que La huella del mal se desarrolle en Atapuerca es un añadido interesante a la novela. No solo aporta un toque diferente sino que además nos permite, a través de las explicaciones dosificadas y bien documentadas, descubrir detalles muy interesantes del yacimientos que está considerado como la cuna del primer europeo.
- Preparados para pensar: aunque La huella del mal es una novela de género negro al 100%, Ríos San Martín aprovecha la trama para plantear al lector cuestiones más moralistas, como el origen de la maldad o la esencia humana, que dan más profundidad a la novela.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Demasiados científicos: no podemos decir que Ríos San Martín haya trabajado mal el apartado científico. Al contrario. El problema es que a veces cansan un poco las largas explicaciones que el autor nos da sobre cada detalle.

lunes

Capítulos: No lo llames sexo... ¿O sí? de Noelia Amarillo

Me gusta el sexo. Mucho. Pero no por el éxtasis que conlleva, o al menos no solo por eso, sino porque cuando estoy perdido entre el placer, el deseo y la necesidad es el único momento en que puedo dejar de pensar en lo que hice. En el daño que provoqué. En el precio que me tocará pagar cuando me atrapen. Porque tengo claro que va a ser así. No puedo escapar. No sé cómo hacerlo. Llevaba huyendo tanto tiempo que ya ni siquiera sabía cuál era mi lugar en el mundo, hasta que di con Calix e Iskra. Y los deseé con locura. Tanto que me volví descuidado y olvidé fortificar mi corazón. Pero no fueron ellos los que se colaron en él a través de las grietas que se abrieron, sino la Reina del Infierno. Y la deseo mucho más de lo que sería prudente.

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